martes, 20 de mayo de 2014

LA DESCONCERTANTE SITUACIÓN DE LOS FAMILIARES CON UN ANCIANO PARANOIDE



        ¿QUÉ SUPONE SER PARANOIDE?         
Un ser querido, que de pronto adquiere un comportamiento paranoide, te hace sentir enemigo suyo
Una persona con rasgos paranoides, a partir de una creencia irracional en la que se siente víctima, muestra un discurso coherente y fundamentado, capaz de convencer a cualquiera ajeno al caso
  El paranoidismo se nutre de la herida de un falso o exagerado trato, desconsideración o injusticia, sintiéndose víctima de conspiración, disfrazada de hipocresía o de engaño 
 El paranoide reacciona como un castillo viviente en guerra, fortificando sus murallas, aumentando la vigilancia y lanzando armas de hostilidad. De ahí que incremente su fortaleza, su rigidez, su suspicacia y agresividad
  El paranoidismo es un rasgo común a todos los humanos en diferentes grados, cuya máxima expresión puede ser la paranoia o bien la psicosis paranoica, donde la alteración de la realidad es más grave
 UN CASO DE HOY

Fortaleza y vulnerabilidad súbita. A pesar de sus 94 años era una mujer fuerte y sana. Se valía por sí misma. Su comportamiento era correcto. Su pensamiento ágil. Con un razonamiento equilibrado, un vocabulario y una expresión fluida. Se pasaba el tiempo realizando crucigramas y leyendo, sin necesidad de utilizar gafas. Lo único que le fallaba era el sentido del oído. Ella mostraba agudeza, buen humor, afecto y, sobre todo, atención y satisfacción con la visita de sus tres hijos y nietos. Sin embargo, se sentía culpable por la excesiva dedicación que le ofrecía su hija, pues le dedicaba su tiempo libre cada día y cada noche, a pesar de su trabajo diario y de tener que atender a su familia.
Súbitamente, un mes antes de cumplir los 95 años, sufrió un  desfallecimiento y fue ingresada en hospital. El motivo: un déficit de sodio. Entró en coma, durante varios días.


Alyssa L. Miller: Dancing in Memory



Del daño físico al daño psicológico. Al recuperarse, fue enviada a su casa. Ella es consciente de su situación, siente mucha amargura y se lamenta de no haberse muerto. Sigue manteniendo perfectas sus capacidades mentales y, a causa de su sordera,es utilizada una pizarra electrónica, cuyos textos lee perfectamente que, luego, contesta oralmente. 
Pero lo sorprendente es su cambio de carácter. 
Ella, que era  una persona muy ponderada, empieza a 
sacar una voz firme y culpabilizadora, haciendo responsables a sus hijos de haberla tenido sin comer, especialmente, a su hija, la que constantemente le atiende. Ha aumentado su desconfianza y se siente víctima del abandono y de la posibilidad de que la envenenen, analiza los alimentos y el agua que le traen. El mundo lo ha convertido ella en dos bandos: los enemigos, representados por sus hijos y por la chica que le atiende, y los amigos, representados por los visitantes y personas menos allegadas.

De la alegría de la recuperación al malestar de sus reacciones. Para los hijos, como es lógico, este comportamiento, día a día, resulta amargo. Sobre todo, para la hija, pues si hasta ahora todo su sacrifico hacia su madre se veía recompensado por una sonrisa, un apretón de mano, un elogio o un agradecimiento, ahora, al agotamiento se añade el plus del reproche, de la desconfianza, incluso, del insulto. 
A pesar de comprender su trastorno es un caso muy triste e inesperado. Cuando cualquiera, a través de la pizarra, le da todo tipo de argumentos para que entienda la buena voluntad de su hija, ella, con voz firme y vocalizando, exclama: "La verdad no es lo que aparece. Hay que comprender más cosas. Hay que preguntarse por qué me han tenido veinte días abandonada, sin comer... Ahora pone cara de buena, pero..." 

El punto de partida del delirio. Se ve claro que el periodo de hospitalización y de coma, a pesar de la compañía  de los hijos, lo ha interpretado como una situación de abandono, por NO TENER EL CONTROL HABITUAL, del que hasta entonces disfrutaba, dando indicaciones y disponiendo de sus servicios y, posiblemente, por considerar que su achaque ha sido debido a la falta de atención o al daño de los seres más próximos y hasta ahora los más preferidos. Éste es el posible núcleo donde apoya sus argumentos o delirio.


¿QUÉ ES LO QUE CARACTERIZA A LAS PERSONAS HOSTILIGÉNICAS O PARANOIDES?
  •  VULNERABILIDAD. Los paranoides son personas muy vulnerables, que incrementan sus susceptibilidad cuando más inseguros están, cuando se encuentran en un país o lugar extraño, cuando tienen un fracaso, cuando son mayores, cuando tienen un déficit sensorial, por ejemplo, sordera.
  • TEORÍA DELIRANTE. El paranoidismo implica generar una teoría construida por situación precaria, sintiéndose, a la vez, muy capaces, muy valiosos o con muchos méritos, no reconocidos, mostrándose autosuficientes. Por lo tanto, se sienten víctimas, odian ser vigilados, identifica  a sus enemigos, perciben conspiración, cuenta y valoran a sus aliados.
  •  Los paranoides se sienten menospreciadas, víctimas de situaciones o personas.
  •  Viven intensamente la creencia de ser víctimas de injusticia,  persecución, conspiración, confabulación, componendas,  intrigas o complot.
  •  CAUTELA Y VIGILANCIA. Desconfían de los demás, perciben fácilmente falsedad, engaño o hipocresía .
  •  Cuando se relacionan con los otros, están extremadamente vigilantes con el entorno, en busca de pistas o sugerencias que puedan confirmar sus teorías o prejuicios de maldad hacia ellos.
  •  Los paranoides son observadores ansiosos, que, al pensar que están en peligro, buscan señales o amenazas de ese peligro.
  • REACCIONES DEFENSIVAS Y OFENSIVAS. Las reacciones son típicamente políticas y bélicas: se mueve como una serpiente para conseguir sus fines, aunque se muestra autosuficiente, tenaz, rígido, dogmático, suspicaz, irascible y, en momentos, abiertamente agresivos. 
Representación gráfica de los aspectos más característicos del paranoide,
 NOTA DE INVESTIGACIÓN


En mi tesis doctoral "El Cine como Diagnóstico", realizada en la universidad Complutense de Madrid, dirigida por uno de los padres de la Psicología en España y Premio Príncipe de Asturias, José Luis Pinillos, a la hora de comprobar las expresiones libres más dominantes en los sujetos más paranoides, figuraban: 

a) Sentimiento de odio 
b) La vida es lucha 
c) La vida es una selva, en que domina la ley del más fuerte 
d) Produce desagrado los ojos y miradas, en cuanto ven y no los controlas
e) Piden, para sí, resistir, paciencia, aguante y combatividad 
f) Lo que más les duele es la injusticia
g) Perciben y son sensible a la mentira e hipocresía
h) No admiten ambigüedad
i) Proyectan espías, fantasmas, enemigos, vigilantes...
j) actitud hostil hacia el padre
k) Interés por la caza
l) Intensa descarga agresiva: "romper, matar, machacar"; destrozaría: "a mis enemigos, la lengua de algunos..."
m) Muestran autosuficiencia y egocentrismo
n) Se identifican con símbolos de poder o de fuerza: un águila o una muralla
o) Desconfianza y recelo al tener que pasar a otra orilla.

tesis doctoral "El Cine como Diagnóstico" tesis doctoral "El Cine como Diagnóstico" tesis doctoral "El Cine como 
tesis doctoral "El Cine como Diagnóstico" tesis doctoral "El Cine como Diagnóstico" tesis doctoral "El Cine como

1 comentario:

  1. El paranoide reacciona como un castillo viviente en guerra, fortificando sus murallas, aumentando la vigilancia y lanzando armas de hostilidad. De ahí que incremente su fortaleza, su rigidez, su suspicacia y agresividad... La aparición de un comportamiento paranoide en un familiar anciano puede ser un verdadero drama.

    ResponderEliminar