jueves, 12 de junio de 2014

LAS RATAS SON CAPACES DE SENTIR ARREPENTIMIENTO

LAS RATAS SON CAPACES DE SENTIR ARREPENTIMIENTO
Una rata no es una persona, pero su comportamiento es una caricatura en miniatura de lo que suele también ocurrir en los humanos.

Científicos del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Minnesota, según la revista especializada Nature Neuroscience, han descubierto que las ratas son capaces de arrepentirse cuando realizan una acción que no era la más satisfactoria.
Al igual que los seres humanos nos arrepentimos cuando, estando en dieta, comemos un trozo de tarta o cuando, en una reunión, decimos algo inoportuno, también las ratas pueden experimentar sensaciones de arrepentimiento.
Los investigadores resaltan que anteriormente no ha existido otro estudio que demostrase convincentemente que un animal, más allá de la experiencia de los humanos, podría culpabilizarse, aunque  algunos estudios habían aludido su posibilidad.
Es importante distinguir entre el sentimiento de arrepentimiento y el sentimiento de  decepción. El arrepentimiento aparece cuando se realiza una conducta inadecuada, sabiendo que había otras alternativas con mejor resultado. La decepción sucede cuando “lo que ocurre no es como se esperaba, sin que sea culpa propia", señala David Redish, profesor de neurociencia de la universidad de Minnesota en Minneapolis y uno de los investigadores a la revista Live Science. Él también resalta que “La rata es capaz de representar una situación comparativa (counterfactual). Es decir,  "lo que es" frente a “lo qué pudo haber sido”.
El enfoque comparativo o de contrate de la mente es el que nos permite perfeccionarnos, pero también sentirnos infelices.

El experimento consistió en dar a elegir  a las ratas un tipo de comida, sabiendo sus preferencias (plátano, chocolate…). Tenían la opción de comer cualquier cosa o esperar en cola durante un tiempo. Concretamente, cuando una rata pasaba un pasillo, oía  un tono que le decía al animal que tendría que esperar mucho tiempo por la comida deseada (como el tiempo de la espera en un restaurante). 

Esperar implica, en este caso, autocontrol, cuyo sacrificio se ve reforzado por la comida preferida. Hay que recordar cómo Goleman, cuando publicó su famoso libro sobre la Inteligencia Emocional, señalaba que las personas con posterior éxito eran las que más sabían aplazar la recompensa.

Si la rata no era capaz de esperar, rechazando su comida preferida, seguía pasillo adelante,  acortando, así, el tiempo, pero escogiendo un alimento peor en el siguiente puesto. Sin embargo, cuando estaba aquí,  echaba un vistazo hacia atrás, considerando el alimento preferido que dejaba atrás.
Mirar atrás, entre los humanos, es bueno, siempre que sea para corregir lo fallos, pero si es para lamentarnos con lo que podríamos haber hecho y no hicimos, implica un claro "Molde Mental" de "Focalización en la Carencia", fuente principal de sentirse desgraciado (Pedro H Guanir)

¿No es esto una mera especulación sobre lo que ocurría en el cerebro de la rata? No lo es, porque los investigadores también hicieron grabaciones eléctricas de los cerebros de las ratas durante la tarea. Específicamente,  hay una modificación significativa en las neuronas de la corteza orbitofrontal, la parte del cerebro que está activa si se escanea el cerebro humano cuando la gente siente arrepentimiento o culpa. El desciframiento de estas señales es lo que permitió a investigadores “leer la mente de la rata”.
En esta zona, suponen los científicos que se produce el sentimiento de pesar y culpa. Evidentemente, hay personas que lo tienen hiperactivado, pero no es por cuestión meramente biológica, sino que se incrementa con moldes mentales intarpunitivos o autocríticos que buscan sacar en procesión a su "YO IDEAL", que siempre les llevará al desencanto y al sufrimiento. 
  
Asombrosamente, cuando las ratas miraban hacia atrás, hacia el puesto o "restaurante" relegado, pero preferido, sus cerebros mostraban una representación de entrar en ese restaurante - no del alimento que perdieron. Los resultados sugieren que los animales estaban expresando pesar o culpa sobre sus acciones, más que decepción.
El pesar o sentimiento de culpa se siente cuando socialmente nos juzgan o rechazan.  Pero este rechazo no viene tanto del exterior sino de lo que la persona imagina del exterior y de sus propios jueces interiores que la vapulean sin piedad.


¿Si las ratas pueden sentir arrepentimiento, qué ocurre con  otros animales? Redish especula que cualquier mamífero puede ser capaz de tener esa emoción, porque tienen muchas estructuras similares del cerebro de las ratas y de los seres humanos.
 El “pesar es algo que pensamos como muy humano y muy cognoscitivo,” señaló Redish, pero “nosotros estamos viendo que las ratas son mucho más cognoscitivas que lo que nosotros pensábamos.”


No hay comentarios:

Publicar un comentario