sábado, 29 de noviembre de 2014

Baile de las cintas, Ermita, Fiesta y Fuga en San Diego del Monte


Realizado por Pedro Hernández Guanir
13 de noviembre de 2014
Centro Ciudadano San Diego San Cristóbal de La Laguna

Se parte del baile de las cintas para ir desarrollando diferentes aspectos sugeridos de lo que supone las Fiestas de San Diego del Monte, en La Laguna (Tenerife)




 Buenas noches y felices fiestas a todos los vecinos de San Diego, especialmente, a ustedes, como asistentes a este acto, a quienes pido disculpas anticipadas por si me extiendo,  pero prometo no sobrepasar los 50 minutos.
Tengo que mostrar mi satisfacción y gratitud a la Asociación de Vecinos por invitarme a poder compartir, con ustedes, algunas reflexiones históricas, costumbristas, psicológicas, incluso, metafísicas, y por eso el título:
   SAN DIEGO: ENTRE LA FE, LA CIENCIA Y LA MAGIA
Un título, excesivamente pretensioso por querer ahondar, en tan poco tiempo, el inquietante y eterno planteamiento que implica la ciencia y las creencias, la realidad y la mente…





 Sin embargo, lo que más quisiera resaltar es que San Diego, el convento, la religión, la fiesta o las brujas, el mundo, está ahí, construido externamente por nuestros actos, aunque en función de nuestra propia mente. Pero, además, es nuestra mente la que interpreta ese mundo o universo externo.

 Todavía más, con el conocimiento e interpretación de ese mundo externo, cada persona va construyendo, vamos construyendo, un universo interno propio. Y algo más, vamos desarrollando el poder de nuestra mente, capaz de llegar a situaciones impensables. En definitiva, la mente es el verdadero centro del universo.


1.      EL BAILE DE LAS CINTAS

 Es una danza que recuerdo bailar en mi pueblo, San Juan de la Rambla, con 8 años, no sé si celebrando la Santa Infancia, u otro motivo. No hace un siglo, pero bueno. Lo llamábamos el baile de la lanza, seguramente, porque el palo fuera inicialmente una lanza.
 En torno a ese palo central y desde su parte superior cuelgan las cintas que cogen los bailadores y se alternan en rueda, evolucionando en sentido contrario, al ritmo generalmente del tajaraste, tejiendo y destejiéndolas en torno al palo como proyecto grupal. 
¿De dónde procede el baile de las cintas?Pueblos primitivos, incluido los guanches, tomaban al árbol o la piedra como centro de ceremonias, con saltos y danzas, hasta derivar en las cintas. Actualmente se registra en lugares como el País Vasco, algunos países de Latinoamérica, así como en varias localidades de Tenerife, incluyendo este barrio de San Diego, en el que hace unos años Cristina Viera declaraba en La Opinión que: «Esta danza con la que yo me crié y aquí estoy, se ha mantenido gracias a la tradición de un grupo de familias laguneras». Mientras, Juan José Pérez resaltaba que este baile en San Diego tiene una influencia religiosa, por encima de la pagana.
Repito, que voy a tomar este baile de las cintascomo una metáfora para desarrollar mi exposición.


El baile de las cintas como metáfora.  Vamos a considerar, como símbolos, las dos condiciones principales que deben mantener los bailarines en la danza.
Una es la de precisar los movimientos de entrelazarse y, otra, expresar el entusiasmo y ritmo.  También vamos a tomar como símbolos los colores de las cintas, el palo y también el terreno.
Las dos condiciones indicadas coinciden con los dos mayores anhelos del ser humano: controlar la realidad y disfrutar de ella.
Para desarrollar ese control sobre la realidad y disfrutar, contamos y manejamos, al menos cinco habilidades, que los representamos por cinco colores de las cintas.
Con el color verde, representamos el poder que adquirimos con la experiencia y el aprendizaje.
Con el color amarillo, el poder de la seguridad, afecto y autonomía, adquirido por la convivencia o poder social.
Con el color rojo, el de la fe o de la religión.
Con color violeta, la fantasía o la magia.
Con color azul, el de la ciencia y de la tecnología.
Luego, consideraremos el palo central de la danza donde se apoyan todos los poderes, que lo representamos por el poder del Yo o de la Mente.



2. EL TERRENO
Por último, ¿dónde situamos el terreno que nos va  a servir de apoyo? Pues lo ponemos en Icod de los Vinos.
¿Por qué? Primero, no porque esté al lado de San Juan de la Rambla, sino porque el animador del barrio y de la asociación, que me ha encargado esta exposición, es nuestro amigo Miguel Díaz, nacido en Icod.


 En segundo lugar, Icod de los Vinos es de los pocos pueblos, donde hay referencia escrita de esta danza. A mitad el siglo XIX (1850), la pintora Elizabeth Murray escribe en referencia a los carnavales: «Delante de una de las principales casas vi una ‘cuadrilla’, un grupo de ocho o diez jóvenes, vestidos a la antigua usanza de la isla, con unas alegres cintas de variados colores que colgaban de sus sombreros. Uno de ellos sostenía un palo, de unos doce pies de alto. Desde su parte alta, unas cintas de seda estaban atadas en número igual al de los danzantes que se unían en aquel regocijante ejercicio alrededor de él ».
Y así prosigue con todo tipo de detalle, tal como lo recoge Manuel Hernández en su libro Las Tradiciones Icodenses.
        Si utilizamos esta metáfora, donde el terreno lo representamos por Icod de los Vinos, ahora ya podemos empezar el baile considerando los dos movimientos de la danza, que son controlar la realidad y disfrutar de ella.
  

En el baile, cada bailarín, mientras se mueve en oposición a otros, debe saber pasar su cinta. Esa es la precisión y control.
El niño, desde que nace, quiere controlar el mundo y se agarra fuertemente al dedo que se le acerca. Luego aprende a andar,  leer, contar u ordenar… La humanidad, también, desde sus orígenes, ha tratado de controlar o dominar la realidad, construyendo, cultivando, domando, creando tecnología, medicamentos o transportes. Incluso, en ese control de la realidad, está el control y manejo de uno mismo.



3b. DISFRUTAR DANZANDO O DISFRUTAR DE LA REALIDAD

En el baile se precisa que los bailarines expresen sus sentimientos a través de su cuerpo y disfruten danzando.
El niño, desde que nace, disfruta mamando o sonriendo con los demás. También, la humanidad, desde sus orígenes, o nosotros, procuramos hacer lo que nos gusta y disfrutar de lo que hacemos. Compartir alegrías, encuentros o parrandas, celebrar fiestas  y actos, como éste… o  expresar nuestros sentimientos, reírnos, bailar, como el Baile de las Cintas, romper la monotonía, como las vacaciones o la tradicional Fuga de los estudiantes…  



¿Qué necesitamos para tener ese control sobre la realidad y disfrutar? Contar y manejar ciertas habilidades o poderes, que vamos a representar por los colores de las cintas. 


4. CINTA VERDE O EL PODER DE LOS HECHOS, DE LA EXPERIENCIA Y DEL APRENDIZAJE
El poder que adquirimos con la experiencia y el aprendizaje va generando hechos.
 Así, estamos en este acto, porque nos apoyamos en el poder de las costumbres y organizaciones, como son, leer el pregón, celebrar la Fiesta de San Diego, contar con la asociación de vecinos. Y si yo estoy leyendo ahora es por el poder que me dan ciertos hábitos y aprendizajes que me permiten reflexionar y comunicarme con ustedes.

Dentro de los hechos y la experiencia, lo primero, en este caso, a considerar es lo que implica San Diego del Monte, la Ermita y Ex-convento de San Diego, regido por los franciscanos,  que se encuentra los extramuros de la ciudad.


¿Cuál es la historia de la ermita y del convento?
En aquella época, en plano económico, no había acciones en bolsas, pero había gente que invertía su patrimonio en la otra vida. Así, en 1615, Don Juan de Ayala Dávila y Súñiga, un noble de la ciudad, dispuso que sus bienes y derechos fueran para la fundación de un  monasterio o convento, que estuviera regido por los franciscanos descalzos de San Diego. Tuvieron que pasar más de 30 años, en 1648, para formarse la comunidad monacal con doce religiosos, siendo su primer vicario el padre Gonzalo Temudo. La construcción definitiva del edificio se concluyó en 1672,


¿Por qué los franciscanos?
  1.  Ellos han estado ligados a las islas, antes, incluso, de la conquista, a finales de 1300, habiendo sido arrojados por los naturales de Gran Canaria por la cima de Jinámar en Telde, al ver la contradicción entre lo que ellos predicaban y lo que sus compatriotas europeos hacían en sus costas, raptando canarios como esclavos.
  2.  En 1404, al inicio de la conquista de Lanzarote, los franciscanos vinieron con el conquistador normando Juan de Bethencourt.
  3.   También en Tenerife, 40 años antes de la conquista (hacia 1458), en el Menceyato de Güímar, había una misión con tres frailes franciscanos, quienes convivieron y evangelizaron a muchos guanches, a propósito de la aparición de la imagen de la Virgen de Candelaria (antigua imagen que tenía en su manto textos cristianos realizados por los franciscanos, pero en lengua amazigh o guanche).




4º. Después de la Batalla de Aguere, en la conquista de Tenerife, los franciscanos, que, habían acompañado a Fernández de Lugo, acamparon en la pendiente de El Bronco usando casetas de palmas hasta la construcción del convento y Santuario del Cristo. Fue, por lo tanto, la orden religiosa de mayor influjo social y religioso en las islas, levantando numerosas residencias, hospicios y conventos.


5. CINTA AMARILLA. EL PODER SOCIAL, LA CONVIVENCIA Y LA FIESTA

  1.  El Poder social proporciona seguridad, afecto y autonomía a través de la convivencia, iniciada con lacrianza o educación de los padres y de la relación con los compañeros.
  2.  La sociedad nos da espacios para protegernos, funcionar y organizarnos políticamente, como es el poder legislativo, ejecutivo o judicial, aunque estén llenos de cojeras y artrosis, tal como últimamente estamos experimentado en este país.
  3.  El principal poder social con el que nos nutrimos cada día, es el de la relación afectiva, la comunicación, la convivencia o el apoyo de los demás. Este mismo acto es un ejemplo de comunicación y convivencia.  Y también lo es la fiesta.




¿Cómo se festejaba al santo?
En Fuerteventura, Alcalá, México o en San Diego de California, Estados Unidos, se celebra, tal día como hoy,  13 de noviembre, la fiesta del santo.
Aquí, ya en los años veinte del siglo pasado, la prensa local la describía como de las más típicas de La Laguna: Junto a  la pintoresca ermita «se efectuará esta noche la tradicional librea de barcos, danzas, machangos y quemándose al final algunas piezas de fuego de artificio. Mañana habrá función religiosa y procesión del Santo a lo largo de la avenida y por la tarde música y paseo en la plaza de la ermita y romería a la casa del Siervo».
       Se solía añadir algo importante y era la tradicional danza de las cintas que, a ritmo de tajaraste, tejen los danzantes en torno al palo.
¿Y por qué la fuga de San Diego?
La tradicional fuga, no de San Diego, sino de los estudiantes por San Diego, empieza, más o menos, por esta misma fecha de los años 20 del siglo 20, entre 1919 y 1921, coincidiendo, según Enrique Roméu Palazuelos o Carlos García, con la llegada del catedrático Diego Ximénez de Cisneros al Instituto Canarias Cabrera Pinto de esta ciudad.

¿Qué ocurrió? Los alumnos que, como el resto de la gente, acudían a la romería de San Diego, el 13 de noviembre, el catedrático les puso ese día un examen. Ellos, entonces, decidieron no asistir a clase. Ahí empieza la fuga, que se ha venido repitiendo por tradición cada año, y que se recoge en un  verso popular, que dice:
«Día de San Diego/fuga general, /las buenas costumbres/hay que respetar».
Pero, más tarde, ante los suspensos con que castigaban la fuga los profesores, los estudiantes recitaban:
«Día de San Diego/cero general, /las malas costumbres/se han de terminar».
Sin embargo, lo más llamativo eran los botones… Los alumnos, en lugar de estudiar, preferían pasárselo bien ese día, y pedirle el aprobado al santo… contando los botones. 

¿Cuál es el misterio de los botones?


 Aquí está el poder de la fe y de la magia.
Los estudiantes copiaron, según recuerda Eduardo Rodríguez, vecino de esta zona, el modo tradicional que tenían las mujeres solteras para conseguir novio, es decir, contando  los botones del santo. No, no, del santo, no. Ellos pensarían que era un santo, pero, no, eran los botones de la estatua de Don Juan de Ayala, el fundador del convento… No sé cuántos favores divinos habría hecho este hombre sin ser santo… Vete a saber… De todas formas, la mente es un océano desconocido con una profundidad y extensión sin límites…
La tradición señalaba en que se aprobaría todas las asignaturas si se lograba contar todos los botones… No es fácil: ¿16, 23, 24?, pues hay botones  en los zapatos, en las mangas y otros están ocultos.

Pasó el tiempo, y los estudiantes acudían a San Diego, visitaban la ermita, pasaban el día por el monte o iban a los bailes de salas cercanas. Algunos practicantes de la fuga todavía pícaramente comentan: «Siempre deseábamos que lloviera en los bailes de San Diego, porque así abríamos el paraguas y eso nos daba ocasión para arrimarnos más las parejas». Pero, ¿qué pasó con esta tradición?

Descarrilamiento y reconducción de la fuga
¿Por qué descarrilamiento? Porque los estudiantes a finales de los 70 se alejaron del entorno de San Diego, ni rezaban ni contaban los botones. A pesar de esto, los alumnos universitarios multiplicaron su devoción a la fuga, pues, en lugar de un día, dedicaban una semana, que aprovechaban los de otras islas para ir a casa.
 Posteriormente, había chuletadas lejos de San Diego, se emborrachaban en el monte, tiraban huevos a las guaguas y destrozaban lo que encontraban a su paso. Incluso un año prendieron fuego al drago del antiguo Seminario. Así, la fiesta perdió su encanto espontáneo y tradicional.
Sin embargo, el IES San Benito, en La Laguna, hace unos años quisieron recuperar la tradición con otras alternativas, ofreciendo los estudiantes a San Diego una variada cesta de productos agrícolas,  sirviendo de alimentos solidarios para los más necesitados del municipio, así como calabazas como símbolo de los suspensos de años anteriores para que el santo los convirtiera en notables o sobresalientes. 






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