domingo, 15 de febrero de 2015

A PROPÓSITO DEL AMOR: QUÍMICA, CUERPO Y MENTE ¿CUÁL ES LA RELACIÓN?

LA QUÍMICA DEL AMOR Y EL PODER DE LAS IMÁGENES MENTALES

En la medida en que se va descubriendo la implicación de los neurotransmisores  u hormonas en el amor u otro proceso mental, también se va verificando el PODER DE LA MENTE sobre el cuerpo. El caso más claro son los efectos neurológicos y fisiológicos de la meditación 

CINCO NEUROTRANSMISORES DEL AMOR: ¿CAUSA, EFECTO O COVARIACIÓN? 

1. FENILETILAMINA. PEA es responsable de la sensación de caer en el amor intensamente, al ser un estimulante, muy parecido a la anfetamina.
2. NOREPINEFRINA. Asociada a sentimiento de alegría y emoción, así como con pérdida de apetito.
3. DOPAMINA. Se asocia a pasión, con sentimientos de placer y de deseo, conectados con la recompensa.
 4. OXITOCINA. Se relaciona con apego, abrazos, abrillantamiento de sí mismo y del ser amado, monogamia…
5. TESTOTERONA. Con el enamoramiento disminuye en los hombres, mientras que se incrementa en las mujeres. La saliva masculina tiene testosterona y provoca apetito sexual en las mujeres.


Cuando, hoy día, tanto científicos, como profanos, hablan de la QUÍMICA DEL AMOR, parece como si la química fuera la causa, del amor, y no comprenden que LAS IMÁGENES E IDEAS DE AMOR también generan química.

No nos engañemos: decir que el cráneo es una parte del cerebro y el cerebro es una condición del pensamiento, no significa que el PENSAMIENTO SEA CRÁNEO.... En el amor hay química, pero el amor no sólo es química.



















No nos engañemos: decir que el aire aviva el fuego y que el aire es una condición del fuego, no significa que el AIRE SEA EL FUEGO.... En el amor hay química, pero el amor no es la química.

ESTUDIOS EN BUSCA DE LA INTERRELACIÓN MENTE-CUERPO

En el trabajo de metaanálisis, publicado en la Journal of Sexual Medicine, que realizó Stephanie Ortigue, del Departamento de Psicología de la Universidad Syracuse, en Nueva York, analizó miles de estudios sobre técnicas de imágenes, electroencefalogramas, tomografías computadas, entre otras, y revisó la historia clínica de los pacientes, con el fin de identificar zonas del cerebro asociadas con distintos tipos de amor: desde el que siente una madre hasta el amor entre personas con discapacidades.

En la conclusión del estudio, además de sustancias como la dopamina y la oxitocina, demuestra que diferentes tipos de amor involucran a distintas partes del cerebro y que hasta 12 áreas cerebrales reaccionan de especial modo ante sentimientos distintos.
El amor, por su parte, genera reacciones distintas. Respuestas emocionales como imágenes sobredimensionadas, simbólicas o metáforas sobre el ser amado,  representaciones sobre la imagen corporal, aceleración cardíaca al aparecer el ser querido.

 “El amor es algo tan complejo que trabaja en forma general, sobre el cuerpo y el metabolismo”, afirma Ortigue.

Los interrogantes y cuestionamientos entre la covariación existente entre las «representaciones mentales-emociones-neurotransmisores- química» sigue siendo la misma que la establecida entre «mente y cuerpo» desde  los inicios de la filosofía, especialmente, desde Descartes. Poldrack (2010) afirma, después de una revisión de la literatura sobre neuroimagen, que encontrar esa interrelación.puede ser una tarea imposible, empezando por tener que hacerse una categorización más detallada y precisa de cada proceso psicológico.
También, William R. Uttal (2014) considera que encontrar una explicación de cómo la mente emerge del cerebro, desde esa perspectiva neuroreductiva,  no sólo no está todavía disponible, sino que no es probable que se alcance.

MEDITACIÓN Y CUERPO

Por ejemplo, en nuestras investigaciones y tratamientos clínicos con la técnica TBT (Técnica de Bombeo Terapéutico) cuando se entra en fase de relajación y meditación profunda, ¿qué sucede en el cerebro? Los resultados coinciden con los estudios científicos ya tradicionales:
A diferencia de la actividad cotidiana de vigilia, en que los sentidos están volcados al exterior y en actitud de alerta, las ondas cerebrales se hallan normalmente en la frecuencia beta, con diferencias entre ambos hemisferios y entre las zonas anterior y posterior del cerebro.
Sin embargo, durante la meditación este panorama cambia totalmente. Apenas comienza la sesión, aparece un gran aumento de la actividad alfa, que se registra especialmente en los momentos previos al sueño. Luego, aumenta la amplitud de las ondas alfa y se observa una sincronización mayor entre los dos hemisferios y entre las zonas anterior y posterior del cerebro, provocando una sensación de integración entre el cuerpo y la mente.
 Además, produce efectos fisiológicos. Disminuye el ritmo cardiaco, baja la tensión sanguínea y se reduce la absorción de oxígeno, todas funciones controladas por el sistema nervioso autónomo, que es el que dirige los procesos involuntarios.

REFERENCIAS

Poldrack, R. A. (2010). Mapping mental function to brain structure: How can cognitive neuroimaging succeed? Perspectives on Psychological Science, 5(6), 753-761. DOI 10.1177/174569161038877.
Shao-Wei XueabYi-Yuan Tangce, , , Rongxiang TangdMichael I. Posnere (2014) Short-term meditation induces changes in brain resting EEG theta networks. Brain and Cognition. Volume 87, June 2014, Pages 16.
Uttal, W. R. (2011). Mind and Brain: A Critical Appraisal of Cognitive Neuroscience. Cambridge MA: MIT Press.
Uttal, W. R. (2013). Reliability in Cognitive Neuroscience: A Meta-meta Analysis. Cambridge MA: MIT Press.
Uttal, W. R. (2014). Are neuroreductionist explanations of cognition possible? Behavior and Philosophy, 41, 37-64 (2014). Cambridge Center for Behavioral Studies, Arizona State University.


Pedro Hernández-Guanir

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