lunes, 5 de octubre de 2015

MIEDO CONTRA EL MIEDO EN LA REGRESIÓN DE AMENÁBAR


Pedro Hernández-Guanir

El MIEDO, TIMIDEZ E HIPERANÁLISIS REFLEXIVO

Son tres características destacadas en las expresiones gestuales de  Alejandro  Amenábar. Si analizamos sus fotos, concretamente, las mostradas en las imágenes, encontramos:  
Foto 1.  Mirada analítica y reservada
Foto 2. Mirada forzada, labios contenidos
Foto 3. Gestos contenidos frente a la expresividad de David, su marido
Foto 4. Mirada analítica y gestos contenidos
Foto 5. Mirada recogida y  labios contenidos, en la Gala del Óscar
Foto 6. Mirada y  gesto reflexivos
En este sentido, sus Películas le sirven de AUTO-TERAPIA 
PERFIL DE AMENÁBAR EN DOS BROCHAZOS

 Alejandro Amenábar nació en Santiago de Chile de madre madrileña y padre chileno.
 Cuando tenía un año y su hermano cuatro, dada la crispada situación económica y política de Chile, unas semanas antes del golpe de Estado de Pinochet (1973), se trasladaron con sus padres a Madrid, viviendo provisionalmente en la caravana de un camping,  
Según su madre, Alejandro tenía la capacidad de absorber todo lo que leía.
Fue a la Facultad de Ciencias de la Información, pero no llegó a terminar sus estudios, por considerarlos excesivamente teóricos y muy despegados de la realidad profesional.
Lo positivo fue el encuentro con personas cercanas al mundo cinematográfico, como el grancanario Mateo Gil, amigo y compañero, que sería guionista en varias de sus más conocidas películas.
En 2004, a raíz del estreno de Mar adentro, confesó ser gay. Entonces conoció a David Blanco (diez años más joven que él), con el que se caso en julio pasado.

LOS MOLDES  DE LA MENTE

Alejandro Amenábar ha mostrado en todas sus películas un gran interés por la MENTE HUMANA, hecho que él manifestaba el domingo pasado en la entrevista con Iker en el Cuarto Milenio, donde decía que
su hermano, interesado por reconstruir el pasado, al que quizás tendría que haber dedicado la película, tiene una percepción de la realidad distinta de la suya, a pesar de vivir lo mismo. Eso le incita en considerar la complejidad y engaño de la mente, tan reiterativo en él, y que yo he rotulado como TENSIÓN entre el PARECER y el SER.
Este interés de Amenábar por la mente, yo mismo lo he podido verificar al utilizar la imagen de mi libro LOS MOLDES  DE LA MENTE en su película MAR ADENTRO. No muestra el libro, en distintas escenas, como uno más. Lo hace en consonancia con diferentes situaciones. Así, al inicio, describe maravillosamente una secuencia de superación mental que en el libro aparece en la explicación de la fase optimizadora de nuestra Técnica de Bombeo Terapéutico (TBT).
Luego, aunque la imagen del libro aparece alguna vez en la estantería de la casa de Ramón Sampedro, Amenábar le da protagonismo, poniéndolo en el atril de la cama de Ramón, justo en el momento en que Rosa trata de convencerle de que debe que cambiar su mirada (molde mental) sobre la vida, pero también donde él le toca la herida profunda de Rosa (nosotros diríamos su NIS (Núcleo Implicativo Sensible).


MENTE Y MIEDOS

Esa preocupación de Alejandro por la mente, creo que nace de sus propios miedos y de su timidez. En la entrevista de Cuarto Milenio, confiesa que "De niño era tan miedoso, que sólo oír la sintonía del Programa de Félix Rodríguez de la Fuente, me asustaba".
Y curiosamente, pese a su miedo, siente  admiración por los grandes cineastas que han cultivado el suspense, la intriga o la ciencia-ficción, como a Alfred Hitchcock, Fritz Lang, Jacques Tourneur, Stanley Kubrick o Roman Polanski. El miedo, comentó, precisamente por ser experiencia personal, le atraía para tratarlo en casi todas sus películas.

MIEDO CONTRA EL MIEDO

¿No es chocante ese interés por películas de terror? No. Él ha tratado de DESTRIPAR EL MIEDO  a través de sus películas para dejar de sentirlo. Sobre todo, jugando con el PARECER (miedo, creencias satánicas, otras vidas, etc.) para encontrase con el SER, o realidad objetiva.
El miedo puede avasallar y cambiar toda la realidad. Por eso él reconoce que, en su papel de guionista y director de sus películas, realiza una especie de AUTOTERAPIA.

PASAR DEL PARECER ATERRADOR AL SER TRANQUILIZADOR

Los peligros existen y la maldad existe, pero hay que superar el miedo, como señala Amenábar, en la entrevista de Cuarto Milenio, para enfrentarse a los peligros.
Concretamente, en REGRESIÓN, el protagonista, el inspector, también es víctima del miedo, pero hasta que no lo supera no puede darse cuenta de los peligros reales. Cuando se combate el miedo, cuando se quita el velo del miedo, es cuando se puede encontrar la verdad de forma objetiva. Es decir, se pasa del PARECER, terrible y desolador,  al SER, sencillo y sereno.

CIENCIA Y RELIGIÓN SE DAN LA MANO EN LA REGRESIÓN

El protagonista, el inspector, se acoge a la técnica de la ciencia psicológica, como es la regresión en manos de un psiquiatra, y a la fe en Satán, como creencia de la iglesia, en este caso Evangélica, para descubrir el misterio, pero él mismo se ve envuelto por el miedo, hasta que tiene que luchar contra la ciencia y la religión para lograr su propio «exorcismo».   

LA ESENCIA DE LA PELÍCULA

Esa es la esencia de la película la lucha por liberarse del PARECER, aunque con todos los visos de certeza, y encontrarse con el SER. Sólo que, desgraciadamente, el espectador se quedó muy apresado en el convencimiento del PARECER (la historia satánica con toda la repercusión grupal) y no contó, suficientemente, con claves de identificación con el protagonista para ir descubriendo y justificando el SER, desmontando la farsa del parecer. 

El espectador se quedó hipnotizado en el convencimiento de la otra orilla, en la identificación con las supuestas víctimas como la chica, el hermano, el padre, etc. y menos razones para saltar a la nueva orilla de la liberación del inspector, menos, en su lucha contra la iglesia y la ciencia…

 Aquí es donde yo más lamento que lo que, para algunos críticos, es la mejor  película de Amenábar, no lo hubiera sido también para mí y para muchos otros espectadores.

Amenábar hace una maniobra rápida (frecuente en las películas de terror, de sacarse un as de la manga o de dar una vuelta inesperada al guión), que parece el intento fácil de quien vive una pesadilla y se despierta tranquilizándose que todo ha sido un sueño. Pero el sueño ha sido tan intenso que necesita ser desmontado y no resolverlo con el solo intento de abrir los ojos.

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