domingo, 4 de marzo de 2018

¿ES EL ESTRÉS CAUSANTE DEL CÁNCER? Estrés expresivo y clandestino


 
Michael-j-the-arts
Pedro Hernández-Guanir
Este tema lo aborda el capítulo 7 de un manual, recién publicado, sobre Estrés y Salud1. La conclusión es que no hay una única conclusión. Sin embargo, queremos expresar nuestra peculiar opinión.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?
La propia definición complica las investigaciones…
El estrés es una vivencia y reacción de desasosiego, malestar y alteración bajo una presión. Implica factores externos que pueden percibirse como una amenaza, y también fenómenos dentro de nosotros mismos que presentan un riesgo de reacciones que no podemos prever.
El estrés, que, a mí, me gusta compararlo con el líquido de un vaso en una mesa inestable, es el proceso de tensión que una persona sufre ante un conjunto de demandas externas, a las que tiene que dar una respuesta adecuada, difícil e incómoda, por estar al límite, como es el exceso de movimiento de la mesa, evitando que el líquido se derrame, o por sobrepasar los propios recursos personales de afrontamiento, como es la cantidad de líquido y la forma del vaso, por ejemplo, que tenga una base más o menos amplia.
Metáfora de los factores del estrés, considerando las condiciones externas y también las internas, como los moldes mentales, las creencias, experiencias y los NIS (Pedro H. Guanir, 2002)


Factores del estrés
Así, el estrés se incrementa desde el exterior con las responsabilidades o carga (movimiento de la mesa) y, desde el interior, según nuestra teoría, con los moldes mentales (forma del vaso), las creencias, las experiencias y los núcleos implicativos sensibles o NIS (cantidad y tipo de líquido), que irradian el psiquismo y alteran el comportamiento. Es el «yo» o cochero quien tiene que manejar esas fuerzas para conducir con éxito su carruaje.2

Elaboración propia, en REPROGRÁMATE, en Paidós Ediciones, Planeta, Pedro H Guanir (2018, abril) 

 
Manifestaciones fisiológicas y sociales del estrés
El estrés potencia la producción, desde la médula o centro de las glándulas suprarrenales, de adrenalina y noradrenalina (sustancias de lucha o huida), así como el cortisol, que, incrementando el nivel de azúcar en sangre, proporciona energía de emergencia.
Las personas cuando están bajo estrés suelen tener reacciones más agresivas en la convivencia, estropeando la calidad de contacto entre padres e hijos, entre socios o entre compañeros de trabajo.

¿HAY RELACIÓN ENTRE ESTRÉS Y CÁNCER?

Referencias de estrés y cáncer
La idea de que el estrés causa cáncer se remonta a mucho tiempo. Galeno, un cirujano griego del siglo II, creía, al igual que Hipócrates, que el cáncer (que denominó oncos, en griego, hinchazón) era causado por un desequilibrio en los fluidos humorales, con un exceso de bilis negra. Específicamente señaló que las mujeres con cáncer de mama eran más a menudo melancólicas que las mujeres sanguíneas.1

¿Qué dicen las investigaciones sobre estrés y cáncer?

En la revisión para confirmar si realmente el estrés facilita el cáncer, se observan distintos diseños de investigación y no todos son satisfactorios, por lo que no hay una conclusión absoluta, sino discrepancias entre las conclusiones.1 Por ejemplo, los autores que trabajan principalmente con epidemiología son más escépticos que los autores que trabajan directamente con pacientes con cáncer. Estos son más proclives a creer que el estrés pudo haber sido un factor que contribuyó a la aparición del cáncer.3



¿Qué se pude concluir?
La mayoría de las revisiones concluyen que hubo asociaciones causales débiles o nulas entre el estrés y la incidencia de cáncer, pero también hay otras evidencias de posible relación, o una relación débil o modesta. Por ejemplo, Duijts et al. (2003) encontraron una asociación modesta entre la muerte del cónyuge y el riesgo de desarrollar cáncer de mama.4
La última revisión de Chida, Hamer, Wardle y Steptoe (2008)5, que incluye todos los tipos de cáncer, encontró una asociación entre los factores psicosociales relacionados con el estrés y la incidencia y supervivencia del cáncer. Sin embargo, han surgido críticas metodológicas.6

¿Cuál es el impacto del estrés psicológico en la supervivencia?
 ¿Qué significa pensar positivamente? Estas y otras preguntas reflejan la idea popular de que factores psicológicos como el estilo de afrontamiento pueden influir en la supervivencia del cáncer. Creemos que esta idea se hizo prevalente en la población, en parte basada en un pequeño estudio en que se observó que las mujeres que usaban "espíritu de lucha" como estilo de afrontamiento vivían más tiempo que las mujeres que usaban otros estilos de afrontamiento.7 Por otro lado, y en apoyo de ese hallazgo, otros estudios han informado que la "impotencia / desesperanza" predice un resultado peor.1

Necesidad de considerar la angustia
La angustia del diagnóstico es un asunto grave a tener en cuenta. Así, en Dinamarca, el riesgo de ingreso con un trastorno afectivo aumentó significativamente hasta diez años después del diagnóstico de cáncer.8
Por otra parte, hay una carencia generalizada sobre la consideración de los problemas emocionales, de forma que el 90 por ciento de los 226 profesionales de la salud que trabajan en la atención del cáncer en el Reino Unido informaron que no utilizaban un instrumento validado para identificar los trastornos del estado de ánimo entre sus pacientes. 9


MI CRITERIO: LO GRAVE ES EL ESTRÉS CLANDESTINO
 1)     Cuando se considera el estrés, se suele focalizar en la alteración externa que provoca, más que en la tensión “callada”, incluso, imperceptible para las propias personas. Al fin y al cabo, el primero es un estrés expresivo, con menos posibilidades de hacer daño interiormente, que el segundo, al que llamo “clandestino”. 
2)     A diario, comprobamos cómo las alteraciones emocionales o corporales, que aparecen, incluso, durante la ayuda psicológica, desaparecen cuando se toma conciencia y se trata de eliminar con procedimientos imaginativos-somáticos. Esto demuestra que las tensiones “clandestinas” existen y son dañinas.
3)     El daño de tensiones “clandestinas” durante mucho tiempo son las que explican que personas que acallan sus problemas con más actividad y evasión suelen ser muy vulnerables en el fin de semana o en vacaciones. 
4)     Las tensiones “clandestinas” las favorecen ciertas personas que no suelen afrontar cognitiva y emocionalmente aquello que les afecta. Incluso, lo pueden abordar, pero dejando muchos puntos sin tocar, que son los que les perseguirán y torturarán.
5)     De acuerdo con todo esto, se puede relacionar el estrés expresivo y el cáncer, pero es más difícil medir la relación entre la insatisfacción profunda o estrés clandestino y el cáncer. Cuestión que, para mí, son evidentes en casos concretos, aunque tampoco se puede generalizar, dadas las variadas circunstancias de cada persona.
6)     El propio concepto de estrés y las diferentes variables que concurren hacen difícil encontrar evidencia contundente de la relación entre estrés y cáncer, entre, otras cosas, porque al trabajar con medias poblacionales se diluyen las diferencias personales más influyentes. Sin embargo, aun no siendo absolutamente clara su CAUSALIDAD, resulta muy clara su COMPLICIDAD, desde la antigua medicina griega, desde varias investigaciones y desde la experiencia clínica.


Referencias bibliográficas

1. Johansen, C., Sørensen, I. K., Høeg, B. L., Bidstrup, P. E. and Dalton, S. O. (2017) Stress and Cancer, in The Handbook of Stress and Health: A Guide to Research and Practice (eds C. L. Cooper and J. C. Quick), John Wiley & Sons, Ltd, Chichester, UK. doi: 10.1002/9781118993811.ch7
2. Hernández- Guanir, Pedro (2018, abril). Reprográmate. Cómo cambiar tus moldes mentales, lograr el control de tus emociones y mejorar tu vida. Barcelona, Buenos Aires, México: Paidós, Grupo Planeta.
3. Bleiker y van der Ploeg, 1999; McKenna, Zevon , Corn y Rounds, 1999. en Johansen, et al, 2017.
4. Butow et al., 2000; Dalton, Boesen, Ross, Schapiro y Johansen, 2002; Duijts, Zeegers y Borne, 2003 (muerte del cónyuge y cáncer de mama); Garssen, 2004; Nielsen y Gronbaek, 2006; Santos et al., 2009.  en Johansen, et al, 2017.
5. Chida, Y., Hamer, M., Wardle, J., and Steptoe, A. (2008). Do stress-related psychosocial factors contribute to cancer incidence and survival? Nature Reviews Clinical Oncology, 5(8), 466–475. doi:10.1038/ncponc1134
6. Coyne, J. C., Ranchor, A. V., and Palmer, S. C. (2010). Meta-analysis of stress-related factors in cancer. Nature Reviews Clinical Oncology, 7(5). doi:10.1038/ncponc1134-c1; author reply, doi:10.1038/ncponc1134-c210.1038/ ncponc1134-c1
7. Greer S., Morris, T., and Pettingale, K. W. (1979). Psychological response to breast cancer: Effect on outcome. Lancet, 2(8146), 785–787.
8. Dalton, S. O., Laursen, T. M., Ross, L., Mortensen, P. B., and Johansen, C. (2009). Risk for hospitalization with depression after a cancer diagnosis: A nationwide, population-based study of cancer patients in Denmark from 1973 to 2003. Journal of Clinical Oncology, 27(9), 1440–1445
9. Mitchell, A. J., Kaar, S., Coggan, C., and Herdman, J. (2008). Acceptability of common screening methods used to detect distress and related mood disorders – preferences of cancer specialists and non-specialists. Psycho-oncology, 17(3), 226–236.

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