martes, 2 de octubre de 2018

¿Las hormonas afectan al cerebro?

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Cuando hay un desequilibrio hormonal, los efectos se hacen notar en todo el organismo

Pedro Hernández-Guanir

Las hormonas afectan a nuestro cuerpo y a nuestra psique. Nos cambian en muchos sentidos incluso durante el día. ¿Qué ocurre si nos falta alguna? ¿Afectan igual a hombres y mujeres? Las hormonas son transmisores de mensajes bidireccionales del cerebro a los órganos, tejidos, glándulas...

Muchas funciones. Algunas sirven para estar más feliz, estimular el hambre, las hay que se involucran en los orgasmos, en la producción de la leche o plaquetas, las hay que sirven para crecer, otras tienen efectos inmunodepresivos, reguladoras del estrés, ayuda para dormir, para la digestión, etc. Cuando hay un desequilibrio hormonal, las consecuencias se hacen notar y aparecen trastornos de todo tipo que necesitan atención médica.

Resultado de imagen de Las hormonas sexuales influyen en el cerebro de manera determinante. Hace veinte años, Nirao Shah, profesor de Neurobiología en la Universidad de Stanford, descubrió que las
1.       CEREBRO: Glándula pineal, que produce melatonina, una hormona que tiene una función importante en el ajuste de los ciclos de sueño y de vigilia.
2.       TIROIDES: Glándula endocrina se produce la tiroxinay triiodotironina, hormonas que controlan la velocidad a la cual las células queman el combustible de los alimentos para producir energía.
3.       CORAZÓN: Produce atriopeptina, que regula el balance de agua y electrolitos y reduce la presión sanguínea.
4.       PANCREAS: Sintetiza insulina (actúa sobre el metabolismo de los azúcares en sangre) y glucagón (convierte el exceso de glucosa en glucógeno).
5.       RIÑONES: Fabrican hormonas como la eritropoyetina que regula la producción de glóbulos rojos de la sangre y la renina que regula la presión arteria.
6.       TESTÍCULOS: Producen testosterona y es la encargada, entre otras cosas, de desarrollar caracteres sexuales masculinos durante la pubertad.
7.       OVARIOS: Producen estrógenos, hormonas femeninas cuya función principal es la maduración del aparato genital femenino para hacerlo fértil.

El problema bidireccional
Las hormonas son responsables de las condiciones físicas o corporales, así como de las mentales, afectando al estado de ánimo. Pero, también, es conocido que el estrés o, por el contrario, la armonía de vida afectan a la producción y funcionamiento hormonal.

Tenemos más de medio centenar de hormonas que desempeñan funciones vitales, fruto de una herencia genética, pero cuando hay una irregularidad pueden tratarse, bien mediante fármacos o mejorando los hábitos de vida. Si una glándula endocrina está alterada, la función hormonal cambia afectando al aspecto físico, al peso, a las emociones; puede generar problemas oculares, sarpullidos en la piel y otros síntomas cuya gravedad puede incluso ser extrema.

Las hormonas sexuales influyen en el cerebro de manera determinante. Hace veinte años, Nirao Shah, profesor de neurobiología en la universidad de Stanford, descubrió que las diferencias cognitivas y de comportamiento entre hombres y mujeres obedecían a la detención de hormonas en el hipotálamo, mucho más que a las influencias culturales, como se creía hasta entonces. 

Sin embargo, es difícil negar que lo cultural llega a influir en lo hormonal.

Efectos de la testosterona en el cerebro

El desarrollo sexual (las características sexuales tanto primarias como secundarias de los hombres dependen en gran medida de esta hormona) y en la líbido o apetito sexual.

Pero sus funciones no son únicamente sexuales, sino que también tiene un efecto en las habilidades cognitivas, en las emociones, en el crecimiento y formación de huesos y músculos y en el estado del ánimo.

Los principales órganos que liberan testosterona son los testículos, los cuales liberan las células de Leydig junto con otras hormonas. Esta liberación es regida por la hipófisis, situada en el cerebro. Sin embargo, los testículos no son el único órgano que secreta testosterona. De hecho, tanto hombres como mujeres poseen testosterona 

La testosterona posee una serie de efectos a nivel cerebral de gran importancia que a su vez provocan diferentes efectos en la conducta y capacidades del individuo, como:


1. Aumenta el nivel de agresividad y competitividad
La actuación de la testosterona a nivel de amígdala y de sistema límbico en general provoca que el sujeto manifieste una elevada reactividad a estímulos externos, despertándose reacciones agresivas con mayor facilidad. También se ha observado que según aumenta la concentración de esta hormona, el nivel de competitividad de los sujetos tiende a ser mayor.

2. Se vincula con la energía
La mayor presencia de testosterona en el hombre se asocia asimismo a un mayor nivel de energía y actividad. Esta relación es bidireccional: la testosterona puede hacernos más activos, pero a la vez cuanto más activos estemos más testosterona generamos. Este hecho hace que se les recomiendo realizar ejercicio de forma frecuente a personas que tienen bajo nivel de esta hormona.

3. Potencia la líbido
Otro de los más conocidos y visibles efectos de esta hormona sexual es precisamente el aumento de la líbido. Tanto en hombres como en mujeres. De hecho, es frecuente que se receten parches de esta hormona en mujeres que han perdido el apetito sexual tras la menopausia.

4. Tiene influencia en el estado del ánimo y la ansiedad
Al aumentar la producción de dopamina, la testosterona tiene efecto en el mantenimiento del estado del ánimo y en las sensaciones de placer. Los hombres con bajo nivel de testosterona tienden a manifestar un mayor número de síntomas depresivos. Del mismo modo, también suelen mostrar un mayor nivel de ansiedad que los sujetos con niveles normativos o altos.

5. Puede disminuir la capacidad de empatía
Personas con una cantidad excesiva de testosterona pueden ser menos empáticas, más egocéntricas y con menor capacidad de vincularnos afectivamente. Ello se asocia a un posible efecto inhibidor de esta hormona con la oxitocina.

6. Efecto sobre la memoria
Al igual que ocurre con la dopamina, la testosterona provoca un incremento de los niveles de acetilcolina. Al ser una hormona implicada en el funcionamiento cerebral, puede ejercer influencia en la capacidad de mantener la información en la memoria y evocarla posteriormente de aspectos cognitivos como la memoria.

7. Fomenta la neurogénesis
Diferentes investigaciones sugieren que la presencia de testosterona provoca el nacimiento y crecimiento de nuevas neuronas, especialmente en el caso del hipocampo

 Situación posparto

Un estudio de la universidad de California reveló que las mujeres que tenían depresión posparto presentaban niveles elevados de la hormona que circula en la placenta durante el embarazo, la corticotropina, producida como respuesta al estrés. La depresión posparto afecta a una de cada cinco mujeres entre las cuatro y las seis semanas posteriores al nacimiento del bebé y el 7% de las madres primerizas padecen una depresión grave. Si no se tratan, las mujeres pueden sentirse tan abatidas como para intentar suicidarse o causar daños al recién nacido.

Conclusiones

La conclusión debería ser que las hormonas no nos controlan. Somos nosotros quienes podemos tomar las riendas de nuestra vida independientemente de las decisiones fisiológicas de nuestro cuerpo.

Don Colbert en su libro: "El Gran Libro de Las Hormonas"(Siloam Editors, 2016) señala que las mujeres ya no están sometidas a la montaña rusa hormonal, que deben identificar sus desequilibrios y aprender a ir al médico cuando observen extrañas pérdidas de peso, cambios en el sueño, agotamiento, pérdida de deseo sexual, etc.

Nuestra propuesta va más allá: “Creemos, por la práctica clínica, pero a falta de verificar total y experimentalmente, que se puede variar el curso de algunas hormonas que afectan al estado de ánimo, a través de ciertos ejercicios mentales y corporales, similares a los que proponemos con la práctica de la TBT”.

Fuentes:

Hernández-Guanir, P. (2018) Reprográmate. Barcelona, México, Buenos Aires: Paidós, Planeta del Libro.  
Janowsky, J.S. (2006). Thinking with your gonads: testosterone and cognition. Trends in Cognitive Sciences, 10(2):77–82.
Zarrouf, F.A.; Artz, S.; Griffith, J.; Sirbu, C & Kommor, M. (2009). Testosterone and Depression: Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Psychiatric Practice: 15(4):289-305. 




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