viernes, 9 de febrero de 2018

Más allá de la Inteligencia emocional


Psicogenes de la Inteligencia Emocional

Pedro Hernández-Guanir

La Inteligencia Emocional es una quimera, si no se conocen y trabajan los “psicogenes”. ¿Qué son? Para mí, genes psicológicos construidos, actuando como piezas que determinan nuestra personalidad y comportamiento. En concreto, estos son:



    Los Moldes Mentales. Son patrones o formatos de pensamiento, un ejemplo conocido  es la costumbre de hacer responsable a los demás de tus problemas. Con ellos se encauzan las creencias y se forman las emociones. Esta es un concepto que publiqué por primera vez con el nombre de Moldes Cognoscitivo-afectivos, en Trillas (Hernández, 1991). Luego, desarrollada como teoría, en 2002, en el libro de los Moldes de la Mente, cuyo subtítulo: «Más allá de la Inteligencia Emocional», explica lo que aquí estamos argumentando, así como el Test MOLDES de Estrategias cognitivo-emocionales  
¾    Los NIS, Núcleos Implicativos Sensibles. Vienen a ser heridas emocionales dolorosas, intensas o profundas, generadas en Situaciones Críticas y grabadas en la memoria emocional, que afectan e interfieren la vida cotidiana.
¾    La «Serpiente saboteadora»Símbolo de una fuerza oculta y escurridiza, que actúa de forma autónoma e irracional  como autosabotaje que esclaviza al «yo» e impide el cambio.
¾    El «Numen». Representa el potencial profundo y latente, de base neurológica y de emergencia ejercitada, que funciona como inspirador, creador, optimizador y propulsor de soluciones y de vivencias de plenitud.




 Todo quedaría en simple teoría, si no contáramos con una herramienta eficaz para intervenir y transformar la energía emocional, como es la Técnica de Bombeo Terapéutico (TBT), fundamentada en la investigación científica y en la práctica clínica. Ella modifica los moldes mentales, desensibiliza los NIS, neutraliza las fuerzas de sabotaje, rebaja las alteraciones (estrés, ansiedad, timidez, depresión, desamor, celos, etc.), potencia el bienestar, la eficiencia y la autoestima, y, además, desde el numen o “Yo” profundo, convierte la energía negativa en positiva.